Criado en Boecillo, un pueblo de la província de Valladolid con tan solo cuatro mil habitantes, Fernando Calero (1994) es aquel defensa por el cual el RCD Espanyol el pasado verano pagó ocho millones para que fuese el central titular de la temporada más ilusionante desde la mudanza a Cornellá. Diestro, pero asentado en el perfil izquierdo el vallisoletano hizo las maletas para jugar aquello que se había ganado después de muchos años en inferiores de equipos asentados en la élite, jugar competición europea.

A los nueve años llegó a las categorías inferiores del Real Valladolid C.F donde jugaría hasta los diecisiete, entonces fichó por el juvenil del Málaga CF y estaría 5 años entre esta categoría y el filial malagueño. Calero volvió a casa y se incorporó al filial pucelano. Su buena temporada en la tercera categoría del fútbol español le abrió las puertas del primer equipo y debutó en el fútbol profesional. Es su primer contacto con la división de plata tuvo oportunidades y las aprovechó, así pues ya en la segunda vuelta se hizo un hueco en once de Luís César y posteriormente de Sergio González con el que conseguiría el ascenso vía play off. El ex jugador perico contó con él como pieza clave en su once para la permanencia y le bastó con una temporada en primera división para ser la revelación y dar un salto a jugar Europa. El caso es que preparado o no para el reto, Fernando Calero llega al Espanyol, un equipo muy distinto en cuanto estilo y objetivos al Valladolid, sin apenas hacer pretemporada. Esto, la presión, la adaptación o quizás el contexto hicieron del zaguero perico una completa decepción, para mí fue multifactorial, es decir, no hubo un único factor que convirtiese al jugador en suplente del equipo que peor competía de La Liga.

Sin embargo, el fichaje de Fernando Calero tenía todo el sentido del mundo, ya que es un central del estilo de aquel que le precedía, Mario Hermoso. En Valladolid ya había demostrado su buen juego con los pies, a pesar de ser un contexto complicado para ello, fue uno de los futbolistas de La Liga, junto al ahora colchonero, que mejor porcentaje de acierto tenía a la hora de hacer cambios de juego. En cuanto al juego aéreo, claramente, salía perdiendo el RCD Espanyol que recibía a un defensa que flojeaba en ese aspecto mientras que aquellas virtudes defensivas que le caracterizaban, las intercepciones y los juegos por el suelo, se fueron con el viento al pisar la ciudad condal. Pasaron los entrenadores y al igual que el resto de la plantilla no mejoró. El inicio de una nueva temporada y la pretemporada entera le ha venido como anillo al dedo, es el momento de su carrera en el que más está destacando en cada uno de los aspectos del juego. Va bien al corte, raramente es regateado, fuertísimo en el juego aéreo, seguro en el pase corto, inteligente encontrando, a veces, pases con los que saltas líneas de presión y acertado en los cambios de juego. Incluso a veces se arma de valor, supera a algún rival y filtra un pase a la espalda de la defensa, como si de un mediocampista se tratase. Toda la confianza que ha ido ganando desde la llegada de Vicente Moreno se ha visto reflejada en su juego y a consecuencia en sus estadísticas como vemos en el gráfico adjunto.

Para Fernando Calero la campaña pasada fue para olvidar pero en esta es uno de los jugadores por los que podríamos decir aquello de dar un pasito atrás para dar dos adelante. Porque el pucelano si mantiene el nivel, aquellos ocho millones se pueden quedar muy cortos.

Diego Carrasco @CarrascoDiego_

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