Corren tiempos difíciles. Hace ya 7 meses que no pisamos nuestro estadio. De hecho, la última semana que abrió sus puertas fue para acoger un partido de Europa League y acto seguido un enfrentamiento ante el Atlético de Madrid. Los de Wolverhampton nos sentenciaron. En cambio, frente los colchoneros se sacó un buen punto. Dos partidos muy distintos, aunque con algo en común: una afición entregada al 200%.

Meses después, no estamos ni en Europa ni en LaLiga Santander. Eso sí, lo que más me duele es estar viviendo esta crisis sanitaria, que tanto daño ha hecho y no poder estar en el estadio. De hecho, no se sabe ni cuándo vamos a poder volver. Es más, me atrevería a decir que va para largo. A esta simulación constante, en la que desde hace tiempo vivimos, desgraciadamente aún le queda mucho recorrido por delante.

Todo ha cambiado. ¿Qué les voy a contar qué ya no sepan? Una normalidad que no es normal y el fútbol sin ser fútbol. Y, a todo esto, nuestro club jugando de nuevo donde jamás debió regresar. Será difícil, ya sea con o sin nosotros en el estadio. Pero, por historia y tradición, este equipo está obligado a devolvernos donde merecemos.

Volad alto, pericos. Vuestra afición, aunque sea desde la distancia, sigue animándoos. Es en momentos como este cuando ‘’la força d’un sentiment’’ cobra más sentido que nunca. Nosotros seguimos animando. A su vez, el club, a través de distintos actos, sigue abrazando al socio. A priori, pequeños detalles. En el fondo, detalles que marcan la diferencia. Durante el confinamiento llamó y ayudó a todos nuestros socios mayores. Ahora, mientras la crisis sanitaria está causando terribles complicaciones económicas, el club tiende la mano a todos los pericos que puedan necesitar dar a conocer su negocio. Compensó a los socios renovándoles automáticamente. Y, además, ha querido contar con todos aquellos que ya no nos acompañan. Son muchos los daños que ha causado y está causando este maldito virus. Y, son muchas las personas que a lo largo de estos meses nos han dejado. Parte de ellas, pericos.

Pericos de los que jamás se perdían un partido. De los de animar y defender a su club a capa y espada. De los de lucir los colores blanquiazules con el mayor orgullo del mundo. De los que han logrado contagiar esta pasión a sus familiares y amigos. De los que ya fuera en primera o en segunda han seguido siendo socios y animando a su club. Pericos como tú y como yo, que sentimos y vivimos este amor por el Espanyol. No podían faltar. Ellos no. Les necesitamos, aunque sea de un modo distinto, para dentro de unos días celebrar juntos los 120 años de Espanyol.

Así pues, supongo que es justo que, del mismo modo que se critica al club cuando nos falla, se le reconozca y agradezca todo lo bueno que hace por su socio. Por seguir cuidando de todo lo que nos hace distintos. Por ser familia antes que club. Por cuidar de nosotros y los que nos ven desde la tercera gradería del estadio en estos momentos tan complicados. De todo corazón, gracias Espanyol.

Nos vemos pronto pericos. Ya sea en primera o en segunda. No lo dudéis, tarde o temprano ‘’las palmas volverán a sonar’’.


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