El digital Jot Down publica este martes la entrevista completa con Quique Sánchez Flores, donde el míster vuelve a dejar claro que el proyecto del Espanyol era insexistente y que fue la primera vez que sintió “frustración”.

“Debería tener más capacidad para entender los proyectos, distinguir cuándo es un proyecto fantasma. La sensación de estancamiento es lo peor que te puede pasar. Este es el primer año como entrenador que tengo sensación de frustración” asegura el técnico madrileño.

“El primer año teníamos el objetivo de no bajar y quedamos octavos, pero como se vendió mal el proyecto, todavía había gente quejándose de que no habíamos entrado en Europa”, sentenció Quique Sánchez Flores.

“Ellos no cumplieron con su parte de lo que iba a ser el proyecto, no me trajeron lo que habíamos quedado que iban a traer, pero nadie salió a dar la cara por el proyecto, a decir que el objetivo ya no era el mismo dadas las circunstancias. Como la cara visible era yo, fui yo el que quedó como un conformista. Se lo dije: «Me vais a hacer como a Pochettino, quemarme al máximo y al final, echarme». Se lo escribí en un papel en la reunión: «Pochettino y Quique»” ha afirmado con contundencia Quique.

Yo no es que me vea para estar entre los cinco primeros, es que ya lo he estado con el Atlético, con el Valencia y con el Benfica, pero luego tomé malas decisiones. Jugar bien es desarrollar tu plan, el Atlético de Madrid, por ejemplo, juega muy bien, aunque hay quien dice que no. También el Liverpool de Klopp, pero jugar como el Barça o el Madrid es muy difícil, necesitas jugadores que no fallen, tú cuando los ves es que no fallan un control, no se les va la pelota. Copiar eso es muy complicado”, señala con cierta prepotencia el míster madrileño.

“Al Espanyol, el año pasado, se le temía por nuestra velocidad, pero este, sin Reyes, con Piatti lesionado, teníamos que inventar otra forma de jugar. Aunque hayamos ganado al Madrid, al Barcelona y al Atlético, éramos una mezcla rara. No podíamos jugar a correr, pero tampoco al pie, porque algunos fallaban, y al final es un sufrimiento estar indefinidos”, señala.

El punto de inflexión vino con el nombramiento de Óscar Perarnau que, por lo que sea, que no lo sé, hizo que Mr. Chen ya no tuviera ningún tipo de conexión con el director deportivo y el entrenador. Todo lo que el primer año eran conversaciones cada quince días, videoconferencias, este año desapareció. Todo se quedó entre ellos y lo percibieron hasta los propios jugadores, que la fuerza de su entrenador no era la misma. No se puede hacer que los proyectos parezcan lo que no son. Llegué a un equipo que había recibido setenta y cuatro goles, cambiamos la columna vertebral y recibimos treinta menos, pero…”, concluye Quique Sánchez Flores.

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