Recuerdo que hace unas semanas escribí en VP que los pericos somos muy dados al extremismo y que al primer mal partido ya estaríamos pasando de la euforia al drama. Pues bien… exactamente eso está pasando; tras el empate contra el Mallorca muchos españolistas ya no ven tan claro que el ascenso vaya a a ser un paseo y ya dudan de la calidad de la plantilla.

Miren, amables lectores, les voy a ser muy sincero; a mí también me dejó “pechéspechés” el partido de ayer. Volví a ver al Espanyol remolón y sin gol que nos ha llevado hasta la Smartbank.

Pero ¡quietas las antorchas! Llevamos solamente dos partidos, el equipo está en formación, el Mallorca es de lo mejorcito de Segunda y va a ser -probablemente- nuestro rival más directo junto con el Rayo Vallecano.

Aún y así se pueden sacar varias conclusiones tras lo visto en el RCDE Stadium.

La primera y más importante es que hay que tomar decisiones y hay que tomarlas YA respecto a los jugadores que no quieren estar. No quiero a RdT si es para verlo correr desganado por el campo como gallina sin cabeza y tampoco quiero a Marc Roca si se trata de ver como ni siquiera se molesta en disimular su incomodidad por estar jugando en Segunda pudiendo hacerlo en el Bayern, en el Atlético de Madrid  o en cualquiera de los equipazos que -según su entorno- van locos por tenerlo en sus filas.

Porque las dos tarjetas que le cuestan la expulsión dejan muy claro que puede que su cuerpo estuviera el domingo en el césped pero su cabeza estaba muy lejos de Cornellá. Ni un alevín salta así teniendo una amarilla… salvo que te importe un pimiento que te saquen la segunda, claro.

Urge por tanto -y la dirección deportiva no debe demorarlo ni un minuto más- aclarar la situación y explicarles muy amablemente a quienes les haga falta hacerlo -también incluyo a Darder en el lote- que si no quieren estar que vengan con una oferta y se soluciona rápido.

Otra conclusión muy clara del partido contra el Mallorca es que Vicente Moreno todavía no ha dado con la tecla que le permita revertir la situación cuando el contrario te quita el balón. El Espanyol sufre muchísimo cuando no lleva la iniciativa y cuando, con presión adelantada, el rival le bloquea en su campo. Obviamente hay que confiar que el Mister encontrará la solución porque -insisto- es un error pensar que todos los equipos serán el Albacete y nos dejarán jugar tanto.

Y después está el factor Melendo. Es un futbolista todo corazón y sentimiento españolista… pero no defiende nada y es tan anárquico que, en ocasiones, acaba molestando más que ayudando.

Ayer, por ejemplo, estuvo todo el rato pisando el terreno de Wu Lei cada vez que subía al ataque con lo cual el chino se veía obligado a retrasar su posición para dejarle pasar, autocondenándose a la irrelevancia porque Wu Lei es un finalizador, no un tipo que suba el balón.

Y Moreno pareció verlo también ya que fueron los dos primeros cambios, en un intento del entrenador de despejar un poco el espacio en la frontal contraria.

Sin duda habrá partidos en los que la insolencia de Melendo pueda ser clave pero en otros, en los que el rival te obliga a un mayor orden táctico, quizás convenga apostar por futbolistas más disciplinados.

En cualquier caso y por encima de nombres concretos -por cierto, muy bien Calero. Lo hizo todo bien y si sigue así puede volver a ser el que deslumbró en el Valladolid y convertirse en el fichaje del año- la más grave de las carencias es que seguimos sin gol y no generamos ocasiones.

El Espanyol ayer, por momentos, volvió a parecer el equipo ramplón y sin pegada que acabó descendiendo.

Insisto: queda mucho tiempo para corregir cosas y el equipo está todavía en formación. Sin duda que Vicente Moreno sepa, con el cierre del mercado, con qué jugadores podrá contar definitivamente ayudará mucho a generar automatismos y a construir un esquema sólido.

Pero aprendamos de los errores y saquemos conclusiones desde ya.

Y no nos dejemos llevar por el catastrofismo.

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