En nuestra sociedad desde hace unos cuantos años vienen imponiéndose actitudes uniformadoras. Parece que la diversidad molesta, se impone la globalización y existe un interés por conseguir que todos seamos iguales. George Orwell, Aldous Huxley o Ray Bradbury en sus libros ya nos alertaban de ello. Existe una misteriosa fuerza centrípeta que tiende a suprimir las diferencias entre seres humanos únicos para convertirnos en una masa uniforme.

Veamos varios ejemplos.

Hace ya más de veinte años la moda y la alimentación iniciaron campañas globalizadoras. La comida rápida americana, ciertas prendas de vestir, las costumbres gastronómicas, la música, ha arrasado con las diferencias culturales. Hoy en día entre adolescentes de diferentes continentes no existe tanta diferencia en cuanto a usos y costumbres. Existen naciones y colectivos que se resisten pero cada vez son menos.

Existe otra corriente globalizadora inducida, la del posicionamiento ideológico ante ciertas situaciones. Sexualidad, derechos humanos, inmigración, violencia de género, derecho a la vida, consumo de drogas. Existe un posicionamiento “bueno”, “bien visto” , apoyado por la mayor parte de la clase política y otro “malo”, “negativo”, que debe ser eliminado. No son posibles las discrepancias sin que el que las formula sea descalificado.

En Catalunya, por desgracia, también vivimos con intensidad ese pensamiento único a nivel de identidad y pertenencia. Aquí solo puedes ser y sentir de una manera. El que discrepa corre el riesgo de ser descalificado, de ser anulado socialmente. No existe la posibilidad de discrepancia, no existe la diversidad. Todos tenemos que pensar o sentirnos iguales.

También en Catalunya a nivel deportivo se ha producido un fenómeno llamativo. Quizás por su componente político, quizás por un afán desmedido de uniformidad, no potenciando lo propio   sino eliminando lo distinto, el Barça ha arrasado con el resto de clubs. En fútbol, como todos sabemos, actualmente sólo existe un club en Primera catalán frente a 3 de Madrid, 4 del País Vasco, 2 de Sevilla o 4 de la Comunidad Valenciana. En baloncesto yo recuerdo en Primera al Cotonificio, al Hospitalet, al Mataró, al Pineda, al Espanyol, a la Salle Bonanova, al Lleida, al Girona, al Granollers,… El Barça mediante su política expansionista ha arrasado con todo ello. Hoy en día a duras penas solo la Penya y el Manresa subsisten. Los aficionados de la Penya aún recordamos el expolio continuado, Aito, Montero, Jimenez, Jofresa, Ricky, la lista es interminable. Balonmano con el suplicio que ha sufrido el Granollers, la desaparición del Picadero absorbido  por el Barça; en hockey el Noia, el Voltregà, el Vic,… Catalunya a nivel deportivo es un puro y duro pensamiento único. Lo no culé o no existe o es directamente vilipendiado.

Pues bien, en estas parece que algo parecido está llegando a nuestro Espanyol. Nosotros siempre hemos presumido de ser un club plural. En el Espanyol cabemos todos. Distintas opiniones, distintas sensibilidades, todos unidos bajo el sentimiento perico. Así es y así debe ser. Por eso somos un club de fútbol y no otra cosa. Una de las cosas que hacen grande al Espanyol es la diversidad de opiniones desde distintos medios de comunicación pericos. La singularidad y veteranía de Josep Sánchez, de De Haro o Francesc Vía, un diario escrito como La Grada y antes nuestro añorado Blanc i Blau, páginas como POL, la Contra Deportiva o Voz Perica, los medios generalistas, Oliván, Martinez, García, Oriol Vidal,…Cada uno con su potencia, con sus usuarios, con un perfil determinado. La diversidad, la diferencia de opiniones y enfoques, enriquece.

Desde hace unos meses se está produciendo un intento de agrupar todos los medios en uno solo. Radio, TV, prensa, página, todo unificado. En resúmen y técnicamente esto se llama monopolio. Una misma línea editorial, una misma empresa para todos los medios pericos. Ese es el riesgo del proyecto: que no haya discrepancias ni opiniones diversas. Bajo mi punto de vista es peligroso. Lo bonito y enriquecedor para un aficionado es informarse por diversos medios, ver, leer, comparar. Así llegamos a conclusiones sólidas. La consecuencia de este monopolio es que los medios “independientes” peligran. La viabilidad de éstos va a ser más complicada. ¿Los pericos realmente queremos esto? ¿Quiere esto el club?

En Voz Perica estamos intentando salir adelante. Solos, independientes, libres. Podemos colaborar con otros medios y así lo hemos hecho. Pero desde la libertad y la independencia. Llevamos ya tiempo como el segundo medio perico en número de seguidores, por detrás de POL y muy por encima del resto. Os damos las gracias por vuestro apoyo, que crece día a día. Ya sabéis que somos un medio “atípico”, que no somos una empresa, que somos un grupo de amigos, socios de base desde hace cincuenta años, que queremos servir al Espanyol, a los pericos y hacer espanyolismo. Desde una crítica constructiva, sin sensacionalismos, dando información, hablando de historia. Yo personalmente no creo en el monopolio, no comparto este tipo de proyectos. Porque no creo en el pensamiento único que tanto daño ocasiona a la libertad del individuo.

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