Todavía no se había acabado la temporada 18/19 en la Dani Jarque y el director general del RCDEspanyol hablaba de un aumento de presupuesto en la sección femenina del club.

Hablaba de hacerlas profesionales, del cambio de horario de entrenamiento a por la mañana, de poner a su alcance todos los medios de los que dispone el club, de grandes fichajes y de algún que otro retorno.

Hablaba de volver a ser la sección de la que todos los pericos se sintieron orgullosos años atrás. Y los pericos, catastrofistas como pocos, empezaron a creer.

Pasaba el verano y llegaban jugadoras, quizá no del nivel con el que la directiva había ilusionado, pero suficiente para seguir creyendo. Hasta que empezó la temporada.

El primer desplazamiento del equipo sirvió para aterrizar, para poner los pies en el suelo. Derrota por 3-1 contra un recién ascendido que sorprendió a todos, no tanto por el resultado, sino por la imagen. En el campo, un equipo inoperante, sin alma, sin juego, sin ideas… Que no se asemejaba nada con lo prometido unos meses atrás.

Los pericos, escasos de paciencia con su homónimo masculino, siempre tienden a ser benevolentes con el femenino. Pero la realidad es que ya han pasado cuatro jornadas: Deportivo, Valencia, Madrid y Real Sociedad. La realidad es que el resultado sigue siendo el mismo que en agosto: 0 puntos en el casillero, colistas y el PEOR ARRANQUE DE LA HISTORIA DE LA SECCIÓN.

Pero… ¿Estamos dirigiendo la crítica hacia donde debemos apuntar?

Tendemos a culpabilizar a jugadoras o entrenadores que en las últimas temporadas pasan con más pena que gloria por la entidad, cuando hace tiempo que las miras deberían apuntar a otra dirección.

La última temporada que el Espanyol realizó buenos fichajes fue la 14/15, cuando además de mantener un buen bloque en el que se encontraban jugadoras como Andrea Pereira, Nuria Mendoza o Bárbara Latorre, se sumaron al proyecto jugadoras como Rivi, Ana Troyano, Lombi o Kenti Robles, entre otras. El entrenador, José Antonio Montes, consiguió clasificar al femenino para la Copa de la Reina. Fue la última vez que el Espanyol terminó entre los ocho primeros.

Después de eso, el ostracismo. El club quitó el presupuesto a la sección femenina y muchas jugadoras abandonaron el barco, mientras que otras tantas se retiraron. Muchas de ellas intentaron alzar sus voces sobre el trato que habían recibido como futbolistas, pero pasaron desapercibidas.

En lo deportivo, el club se buscó la vida en el mercado de segunda división para realizar una primera vuelta estelar. Fue un espejismo que nada tuvo que ver con una segunda vuelta de la temporada en la que el equipo llegó a codearse con el descenso.

La siguiente temporada, más de lo mismo. El equipo se paseó toda la temporada sin pena ni gloria y logró la ansiada permanencia a dos jornadas para el final del campeonato.

Parecía que el club se había cansado del coqueteo con el descenso y volvía a apostar por la sección. La mezcla de jugadoras con experiencia y jóvenes promesas hacían que el club volviese a levantar el vuelo. La última campaña parecía la del despegue definitivo. El Espanyol acabó noveno, empatado a puntos con el octavo después de un final de campeonato espectacular en el que lograron robarle puntos a todo un Fútbol Club Barcelona, así como a clubs históricos como el Levante o el Athletic Club. Además de abrir, por primera vez en la historia, el templo de Cornellá, donde consiguieron meter más de 20.000 personas.

Llegaron los sueños, las promesas, las ganas del perico de seguir volando. Pero el verano se acabó y la realidad siempre vuelve a la Dani Jarque. De los prometidos grandes fichajes, solo Paola Soldevilla ha sido titular en todos los partidos. Las demás se pasean entre suplencias y no convocatorias. No convocatorias como la de la capitana, Paloma. ¿Por qué? Quizá por nivel… o quizá por unas declaraciones en las que hizo de portavoz del sentir perico y manisfestó su preocupación por la situación del femenino. El equipo no ha mejorado, y los demás sí.

Renovaciones de jugadoras sin nivel que nadie logra comprender más allá de la buena relación que pueden llegar a mantener con directivos del club. Salidas forzadas, pérdida de talento. Mientras que el fútbol femenino español ha credido de manera exponencial en los últimos cinco años, el RCD Espanyol cada vez está más lejos de aquel ‘SuperEspanyol’ que escribió las páginas más brillantes de la historia del club.

¿Se está moviendo el club como se tiene que mover en el mercado con el nuevo presupuesto o sigue realizando fichajes viendo vídeos que envían representantes que solo quieren colocar jugadoras? ¿Hasta cuándo durará el cortijo? ¿Habrá que convivir toda la temporada con el fantasma del descenso?

Dicen que el tiempo pone todo en su sitio. El del Espanyol siempre ha sido la primera división. Ojalá que alguien se dé cuenta antes de que sea demasiado tarde y el perico deje de volar en los campos en los que siempre ha reinado

Dejar un comentario