En nuestra anterior historia hablábamos de la temporada 72-73 y de los éxitos conseguidos. Comentábamos que se estaban cimentando las bases de un gran equipo, que se vería reforzado en años posteriores. Aquel equipo desplegaba un fútbol brillante, ofensivo. Sarrià era un fortín pero es verdad que en años posteriores una cierta irregularidad y un descenso del rendimiento a domicilio impidieron conseguir más éxitos. Bien es cierto que en varias ocasiones fuimos líderes a lo largo de los 70 y con frecuencia estábamos entre los tres o cuatro primeros de la liga (entre la 71-72 y la 76-77 frecuentábamos los cuatros primeros puestos de la liga, aunque al final de  alguna temporada en ocasiones se producía un bajón). Aún así acabamos un año terceros, otro quintos, otro sextos y la mayor parte de las temporadas entre los diez primeros. Especialmente brillantes eran los derbis en Sarrià, con 4 victorias (5-2, 3-0, 3-0, 2-0), tres empates y tres derrotas ajustadas.

En la temporada 74-75 el equipo se había reforzado. Habían ido llegando Ortiz Aquino, Molinos, Manolín Cuesta y Marañón y se había traspasado a Roberto Martinez al Real Madrid. El resto de la plantilla era la misma que los últimos años. En la anterior temporada, la 73-74, el Espanyol se movió siempre a mitad de tabla. Fue la temporada de la llegada de Johan Cruyff al Barça, en la que estos después de largos años de sequía ganaron la liga.

Iniciamos la temporada 74-75 con éxito y fuimos líderes de la tercera a la sexta jornada. Posteriormente una derrota ante el Madrid nos relega a la segunda posición. En estas llegamos a la jornada 9. Con 4 victorias en casa; 1 victoria, 1 empate y 2 derrotas fuera (Madrid y Bilbao).

Sarrià sigue siendo un fortín. Nos visita el Barça. El 24 de Noviembre de 1974. Ellos van segundos y nosotros terceros. El Barça del 75 aniversario del club. El vigente campeón de liga. Con Johan Cruyff a la cabeza. Vienen sobrados. Aquest any també guanyarem la liga!! Se sienten todopoderosos.

Se inicia el partido. Nuestra alineación, la de gala por aquel entonces: Bertomeu, Ramos, De Felipe, Ortiz Aquino, Ochoa, Molinos, Manolín Cuesta, Solsona, Amiano, José María y Marañón. El Barça con todas sus estrellas: Cruyff, Rexach, Marcial, Neeskens, Migueli,.. Sarrià lleno a rebosar. Tarde de derbi de los de antes. Máxima expectación. Recuerdo un nerviosismo intenso toda la semana. El sábado apenas comí ni cené. No pude casi pegar ojo en toda la noche. El domingo nudo en el estómago desde la mañana. No pude comer. Normalmente iba al fútbol a Tribuna con mi tío Gerardo pero aquel día no recuerdo porqué, como en otras ocasiones fui a Gol Sur, abajo, junto a la Manigua y los Incansables con mi tío Cirilo y mi tía Merche, que tenían allí localidad.

Se inicia el partido. El Espanyol sale en tromba. Al ataque. El Barça no existe. Cruyff, marcado de forma espectacular por el gran Fernando Molinos, se esconde. Nuestra triplete de ataque, Manolín Cuesta, Amiano y Marañón, asistidos por Solsona y José María, vuelven loca a la defensa culé. Recuerdo con especial emoción el duelo Migueli-Amiano, un clásico en aquella época. En una jugada Migueli acaba empujado por el navarro estrellándose estrepitosamente contra la valla del gol norte. Se ha muerto. No. Migueli se levanta y vuelve al campo. Aquellos jugadores eran de otra pasta. También recuerdo a Ortiz Aquino y Pedro de Felipe. Daban miedo. Menudo centro de la defensa teníamos. Paco Clares sólo tocó una bola en todo el partido.

Primera alegría. Corría el minuto 28. Centra Amiano y remata de cabeza Manolín Cuesta. Gol. Esto empieza bien. Tres minutos más tarde, en el 31, se repite la jugada. Nuevo centro del navarro, rechaza Mora y Manolín Cuesta solo tiene que empujar al fondo de la red. 2-0. Esto tiene aún mejor pinta. En el minuto 35 el Barça marca por medio de Migueli. ¡¡Ay, ay, ay!! ¿ Y si estos despiertan y Cruyff y Rexach empiezan a combinar? Pero no, Molinos y los centrales se muestran implacables. Los culés siguen escondidos. En el minuto 42 combinación Manolín Cuesta-  Amiano, que este último remata a la red. 3-1. Menuda dupla de ataque tenemos. Llegamos al descanso. Salimos a tomar algo a los bajos del Gol Sur. Nervios, pasión, algo de miedo.

Confiamos en ganar, aunque da miedo el Barça, repleto de figuras y con ese triunfalismo con el que vienen. Pero, ¿y si esto sigue así y les goleamos? Es un sueño, pero menuda cura de humildad les daríamos,…

Volvemos a nuestra localidad. El Gol Sur hierve de pasión. Empieza la segunda parte. A los 11 minutos y en el único despiste defensivo del equipo, Clares, con la caña a punto como siempre, marca el 3-2. De nuevo miedo. No quiero mirar cada vez que el Barça pasa de medio campo. Mis tíos me tranquilizan: “Esto está ganado”. “Vamos a golear”. Me dicen. Glups. Ojalá.

Efectivamente, dos minutos más tarde, en el minuto 13, se repite la historia, centra Manolín Cuesta y remata Amiano. 4-2. El partido, después de las celebraciones, entra en una fase tranquila. Parece que ellos han tirado la toalla y nosotros nos dedicamos a mantener el resultado. Pero el público perico quería más. Queríamos la manita. En una jugada aislada, en el minuto 36, Marañón, que ya empezaba a ser el ídolo local, marca el 5-2 desde lejos. El delirio. La deseada manita. Los abrazos. Algún lloro. De ahí al final todo oles. Y la grada de forma espontánea empezó a corear: “Cinco”, “Cinco”, con la mano extendida en todo lo alto.

Final del partido. 5-2. Pasión desbordada. Hemos goleado al Barça. Repaso de impresión. Cura de humildad. La prepotencia ha sido castigada. El humilde ha vencido al poderoso. No solo ganamos sino que adelantamos al Barça en la clasificación y nos ponemos segundos en la liga. Salimos del estadio. Mitre, Ganduxer, Vía Augusta. “Cinco”, “Cinco”, “Cinco”. Es un no parar.

Divisamos algún culé. Le saludamos con la mano en alto. Que gozada. Inolvidable. Las jornadas posteriores el equipo empezó a sufrir algún altibajo y alguna derrota inesperada fuera de casa (Málaga, Salamanca, Celta, Las Palmas), aunque Sarrià sigue siendo una plaza fuerte. Eso nos permite llegar a la jornada 24 en tercer lugar de la clasificación. A partir de entonces, más altibajos, lo que nos conduce a acabar la temporada en undécima posición. Una lástima tras los dos primeros tercios magníficos de competición. Una pena la trayectoria a domicilio. Aún así aquel Espanyol nos dio muchas alegrías en casa. Como locales fuimos el cuarto mejor equipo, con 13 partidos ganados, 1 empatado y 3 perdidos. Marcamos 30 goles, casi dos de promedio por partido. Ganamos al Atlético de Madrid, al Valencia, al Ath. Bilbao, al Barça (estos tres últimos 5-3, 4-3 y 5-2). Fue una temporada algo agridulce pero en la que disfrutamos en el estadio. Fue la temporada del 5-2. El mejor derbi que yo pueda recordar. El día que humillamos a nuestro eterno rival

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