Transcurrían los años 70. Eran otros tiempos. Era otro fútbol. La Primera División la componían 18 equipos. Los partidos normalmente se jugaban a las 4 de la tarde del domingo, incluso existía algún partido matinal. Solo se daba un partido por la TV (en blanco y negro). Para ver los goles de tu equipo fuera de casa había que esperar al Estudio Estadio del domingo por la noche, incluso a veces las imágenes no llegaban hasta el lunes. Eso si, comprabas el periódico el lunes por la mañana para leer la crónica del partido.

Esa temporada, la 72-73 además de los grandes del fútbol español (entre los que estaba, como siempre, el Espanyol), teníamos en Primera al Castellón, al Málaga, la UD LasPalmas, al Oviedo, al Sporting, al Deportivo o al Burgos. El Espanyol, al mando del cual se encontraba José Emilio Santamaría, llevaba dos temporadas de estabilidad (había bajado la 69-70), pero se estaba construyendo poco a poco un equipo que daría éxitos los años posteriores. La llegada esos años de jugadores como Borja, De Felipe, Poli o Roberto Martinez junto a los ya anteriormente consolidados como Solsona, José María, Amiano o Glaria iban a dar un salto de calidad a aquel equipo.

En aquella época había dos diferencias fundamentales con el fútbol actual respecto a los jugadores: la primera, era habitual que un jugador estuviera 6, 7, 8 o más años en un club y la segunda, había un once tipo que todos nos sabíamos de memoria. Borja, Granero, De Felipe, Glaria, Ochoa, Poli, Roberto Martinez, Solsona, Amiano, José María y Pepín. Recuerdo tener un póster en mi habitación con este once y también verlo colgado en la pared de las antiguas oficinas del Espanyol. Del banquillo salían jugadores de calidad como Bartomeu, Ramos, Romero o De Diego.

Esa temporada el Espanyol empezó la liga como un tiro. Llegamos a la jornada 13 imbatidos, con 5 victorias y 7 empates. Clasificados en segunda posición. En la jornada 13 se rompió la racha y perdimos 1-0 en el Bernabéu. Acabamos la primera vuelta en tercera posición, con sólo dos derrotas (la ya mencionada en el Bernabéu y otra en el viejo Atocha frente a la Real). Y se inició una fantástica segunda vuelta que por desgracia no pudimos culminar con éxito.

El 4 de marzo de 1973 el Espanyol visita el Nou Camp. Íbamos segundos en la liga y el Barça era líder. Si ganábamos nos poníamos primeros. El Espanyol saca el once de gala, excepto Romero por Solsona. Era una baja sensible. Recuerdo estaba con mis padres y mis hermanas “de excursión”. Yo iba con el disfraz de vaquero que me trajeron los Reyes Magos aquel año y con el escudo del Espanyol en la solapa. Nos habíamos ido a pasar el día a la montaña con el viejo 1500. Comimos y después echamos la siesta. Yo me llevé mi transistor e intentaba sintonizar la retransmisión del partido con la antena totalmente desplegada. Interferencias, cortes, zumbidos, un desastre. Me alejé unos metros del coche y me senté bajo un árbol. Ahí mejor, conseguí oír el partido con normalidad. Corría la segunda parte con 0-0 en el marcador. En el minuto 68 aparece Roberto Martinez y encara a Gallego. Entra en el area y cae. Penalti!! El árbitro, valiente, sorprendentemente tratándose de un derbi, lo pita. Coge el balón Jesús Glaría. El magnífico líbero navarro encara el balón, chuta y gol!! Increíble, emocionante, grito, voy corriendo con la familia y celebramos el gol. Así acaba el partido. Líderes, ganando al Barça en su campo. Recuerdo la semana siguiente como nos paseábamos los pericos por mi colegio, San Ignacio, mirando a los culés, desafiantes, mostrándoles el escudo, orgullosos. Yo con mi camiseta con el 9 de Amiano.

Después de ese partido el equipo entró en una línea un tanto irregular. A pesar de eso estuvimos líderes cuatro jornadas (la 24, la 25, la 27 y la 29). Dos empates fuera de casa y una derrota en San Mamés nos condenaron al tercer puesto final. Quizás fue por una plantilla excesivamente corta, quizás la falta de experiencia en esas lides, posiblemente la presión de ir primeros sólo a cinco jornadas del final de la liga, pero el sueño no pudo culminar con éxito. Estuvimos muy muy cerca. A pesar de eso fue una liga, fantástica con 17 victorias, 11 empates y 6 derrotas.

Imbatidos en Sarrià, que fue un fortín. Como disfrutamos aquel año en Sarrià. Marcamos 35 goles en casa, esto es un promedio de más de dos goles por partido. Recuerdo ganar al Valencia, al Atlético de Madrid o al Real Madrid. Marcamos en total 48 goles y recibimos 27 en 34 partidos.

Acabamos terceros a tres puntos del campeón (el Atlético de Madrid y uno por debajo del Barça). La diferencia de goles a favor/en contra fue de +21, el mejor equipo de la liga por delante del primero y del segundo. Posiblemente aquella fue la mejor campaña del Espanyol de la historia, en todo caso una de las mejores. Aquel equipo reforzado en temporadas posteriores por jugadores como Marañón, Verdugo, Manolín Cuesta u Ortiz Aquino nos iba a dar más satisfacciones. Pero eso es otra historia…..

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