Todo hace indicar que esta noche lloraremos, o quizás no, porque en realidad ya no nos queden lágrimas que derramar, porque en realidad hace días que tenemos asumido nuestro descenso, pero la losa a cualquier esperanza será dura y complicada, pero pericos, elegimos esta vida, la que no es fácil, la que nos hace duros, la que nos hace indestructibles.

Vienen días, semanas y meses donde apretar los dientes, donde reafirmar nuestro amor por lo blanquiazul y donde remar muy juntos para reconstruir el Espanyol, porque todos tendremos que poner nuestro granito de arena, todos sin excepción seremos importantes en un capítulo más de la historia del club de nuestros amores. Si algo no falla en el Espanyol es la afición, qué demostración distéis en Villarreal.

Hay que mimar a los más pequeños esos que pueden tener la tentación de cambiar de equipo para seguir disfrutando de Laliga. Es comprensible que la tengan, para qué tener una vida deportiva complicada si puedes disfrutar de Ligas, Copas y Champions? pueden llegar a barruntar los de más corta edad. Desde mañana se deben tomar decisiones, una vez consumado el descenso hay que empezar a construir el futuro, porque el Espanyol merece de una vez por todas una línea a seguir en todos sus estamentos.

Esta es nuestra vida.

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