El primer equipo femenino del Espanyol camina sin que nadie lo remedie hacía la Segunda División, y no sería tan dolorosa si fuera un accidente deportivo de una temporada, un año malo que a cualquiera le puede pasar, nadie esta libre de pecado, pero no es así, es un descarrilamiento anunciado en el tiempo.

Han pasado un sinfín de entrenadores por el banquillo de la Dani Jarque, y todos sin excepción no han logrado revertir una sangría paulatina durante los últimos años, nadie parece haberle querido poner remedio y apostar de verdad por la sección que tanta gloria nos ha dado en tantas y tantas ocasiones. Justo ahora cuando el fútbol femenino esta en plena efervescencia nuestro equipo va a bajar de categoría, si un milagro no lo impide.

La situación del equipo merece una explicación pública y merecería mucho más alguna dimisión, aunque fuera por algo de dignidad, hay personas que llevan mucho tiempo manejando los hilos del femenino y que no parecen dispuestas a tomar responsabilidades ante el desastre que viene sufriendo la sección y que culminara al finalizar la presente temporada con un descenso doloroso, pero esperado con la deriva que ha emprendido el fútbol femenino blanquiazul.

El club debería dejar claro si apuesta o no por esta sección, sin postureos de cara a la galería, el escudo del Espanyol merece no ser mancillado de esta manera, encajando goleada tras goleada por los campos de España.

Muchas de las jugadoras de este equipo han demostrado su amor por estos colores en muchas ocasiones, ellas también merecen un respeto.

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