Este pasado viernes ha vuelto a ser un día nada normal en el seno del Real Club Deportivo Espanyol de Barcelona. El proyecto liderado por Chen Yansheng volvía a dar un nuevo volantazo en los despachos del RCDE Stadium y de una tacada caían los directores de comunicación y de seguridad del club, por supuesto ambos muy culpables y señalados por el descenso del equipo después de 27 años en la élite del fútbol español (entiéndase la ironía).

Lo hemos dicho con anterioridad y lo reiteramos en el día de hoy, el Espanyol como cualquier otro proyecto necesita estabilidad en todas sus áreas y un proyecto a medio/largo plazo, cosa que con Chen Yansheng se ha convertido en una quimera.

Huelga reiterar nuestro agradecimiento a una persona que ha invertido nada más y nada menos que unos 250 millones de euros en nuestro club y nos salvó de una muerte prácticamente segura. Pero es imposible construir algo solvente si cada dos por tres cambiamos a los capitanes del barco.

La temporada que acaba de finalizar ha sido una vergüenza sobre el césped, certificada con un descenso que sonroja a la pericada, pero en los despachos la cosa no ha sido mucho mejor. Se han cesado a dos directores generales (Roger Guasch y Óscar Perarnau), se ha cesado a los directores de comunicación y seguridad (Ángel Rodríguez y Antoni Guerra), ha dimitido Carlos García Pont, se ha cesado a un responsable del fútobl base (Fran Navarro), se ha cesado al director de marketing (Agustí Filomeno). Todo esto en una sola temporada. El espectáculo es dantesco y así es imposible construir un club sólido. No vamos bien, es una obviedad.

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