El Espanyol sumó tres puntos en Ipurua que le sirven como balón de oxígeno para la plantilla y como bálsamo (o debería) para el entorno, aunque es cierto que viendo las redes sociales y escuchando la ruidosa opinión que acompaña al club no ha servido de mucho. No llegamos a comprender muy bien, o sí, los motivos de tanta crítica a David Gallego. Se le achaca al equipo no haber jugado un buen partido en Ipurua, pero la realidad es que en el remodelado estadio azulgrana ningún equipo practica un juego vistoso, básicamente porque no se puede desarrollar ante un equipo que no te deja respirar ni un segundo.

Los números de David Gallego con el equipo no son ni mucho menos malos, si analizamos los partidos del míster en su primera etapa y en la actual, no ha perdido ni un solo partido lejos del RCDE Stadium, sin duda un punto a valorar y nada despreciable. Y oigan si nos centramos en el actual campeonato del que tan solo llevamos cuatro jornadas disputadas el equipo tiene 3 puntos menos que el Barça, por escoger a un rival con máximo potencial en el campeonato.

Es cierto y a nadie se le escapa que el equipo tiene mucho margen de mejora, nadie puede ocultar eso, y ni Gallego ni la plantilla lo pone en duda. Otro asunto que queremos valorar son las ya famosas “formas” del míster en las ruedas de prensa, y en esto lo tenemos muy claro, puede gustar más o menos, pero cuando se “apostó” por Gallego se sabía como era, y como se expresaba.

Todos le aplaudíamos a rabiar, en muchas ocasiones, sus ruedas de prensa en el filial, donde defendía a capa y espada al club y a sus jugadores, es Gallego en estado puro, y nosotros preferimos a una persona con sangre en el banquillo a alguien que nos dé lecciones de fútbol en cada palabra y luego negocien a mitad de temporada con otro club. El equipo esta obligado a mejorar, y ya no puede usar más la excusa de la previa de Europa League, tuvieron dos semanas de trabajo sin la presión de los partidos, y ahora las muestras de mejoría no pueden hacerse esperar más. Primera parada: Ferencváros.

 

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