El pasado jueves fue un día importante para David Gallego, pocos apostaban por su continuidad el pasado domingo cuando finalizó el choque ante el Real Valladolid y la grada perica en su inmensa mayoría mostró su disconformidad con el equipo, pero sobre todo con el entrenador espanyolista. Es evidente que cuando las cosas no funcionan siempre se mira al banquillo. Ley no escrita del fútbol.

La victoria en Moscú, además con cierta solvencia, otorga un crédito extra para David Gallego, pero además el míster sale reforzado, y no solo por el resultado, que obviamente es imprescindible, si no también por la imagen que los jugadores, pesos pesados entre ellos, quisieron mandar al entorno y a la dirección deportiva.

Tras cada gol los jugadores se acercaron a abrazar al entrenador para mostrarle públicamente su apoyo, es cierto que todos y cada uno de los componentes de la plantilla que han salido a rueda de prensa a lo largo de lo que llevamos de temporada han mostrado públicamente su apoyo a Gallego, pero lo del pasado jueves fue especial, fue una señal positiva, sin lugar a dudas.

No podemos más que alegrarnos por el míster, el fútbol es caprichoso y nadie puede asegurar que una derrota mañana en Mallorca no le cueste el puesto, pero tenemos claro que con los nuestros, los de la casa, los que se lo han currado desde abajo tenemos que tener un plus de paciencia y confianza. David Gallego se merecía un apoyo público, una señal de cariño que los jugadores quisieron darle en Moscú y que nadie de la dirección deportiva le ha dado en todo este tiempo, más allá de la valiente aparición de Joan Capdevila, que se “comió” un marrón importante cuando no le tocaba.

Óscar Perarnau y Rufete siguen desaparecidos en combate, nada se sabe de ellos, y son los que deberían haber tenido un gesto con el técnico cuando le llovían las críticas, su silencio es incomprensible a estas alturas y con todo lo que ha sucedido. Si tenemos la fortuna de que los jugadores y el cuerpo técnico le dan la vuelta a la situación deportiva, esperamos no verlos por los medios de comunicación apuntándose tantos que no les corresponden.

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