Uno de los mejores filósofos del deporte, el admirado John Wooden entrenador Universitario americano y maestro, decía que su obsesión era que sus alumnos tuvieran carácter. Y que el éxito era algo a valorar siempre al margen del resultado. Porque el éxito de cada uno de nosotros reside en el hecho de haber dado lo mejor. Hoy todos los pericos empezando por los jugadores hemos vivido una tarde de éxito.

Y también indicaba que para meter una canasta lo más importante era ver que se contaba con las diez manos que se pueden tener en una cancha de baloncesto. Hoy en nuestro estadio no ha faltado ni una de las piernas que han saltado al terreno de juego y eso es una gran señal.

Frente al Madrid ya se atisbó que el mensaje valiente de Roberto había calado en el vestuario. Que en vez de revolverse como víctimas habían apelado a su dignidad profesional. La tecla parecía que se había activado. Pero fue algo leve contra un rival malo para despertar.

Necesitábamos ver si el mensaje iba más allá de un posible “Oido cocina”. Queríamos ver si los cocineros habían puesto en marcha la maquinaria. Y hoy tengo la sensación de que el mensaje no solo ha llegado sino que la operación “Pipiolo” como la llamo yo, esta en marcha. La “Operación Pipiolo” para los que no lo sepan es la acción que nos va a llevar a seguir en Primera División.

Sergi Darder fue clave en el partido contra el Betis / Getty Images

Una de las grandezas del carácter es cuando te permite renunciar a tu fútbol, al fútbol para el cual estas más preparado entendiendo que el equipo necesita otra cosa. El partido de Darder que es un jugador sobre el cual yo soy siempre muy exigente, porque creo que puede dar mucho, fue sensacional. Se convirtió en un espíritu liberado incluso de su propia condición futbolística, fue más allá. Fue el jugador más metido en el encuentro y a la vez el que menos se dejó llevar por la emoción. Se exigió a si mismo, exigió a sus compañeros y buscó la complicidad de la afición. Todo eso incluso cuando el marcador fue adverso. Y eso es muy, pero que muy difícil hacerlo en las condiciones en que estamos. Que sepas Sergi, que si continuas en esta línea, tenemos más posibilidades de salvarnos.

Me para bastante gente por la calle indicándome que faltan jugadores como yo. Como se nota que la memoria prefiere guardar en el recuerdo los buenos momentos. Yo también tuve épocas de debilidad sin ser débil y solo conseguí salir de ahí con el aliento de mis compañeros pero sobre todo por la generosidad de la afición Perica. Acompañémosles, acompañémonos en la “Operación Pipiolo”, va a ser duro, insoportable, lloraremos pero al margen del resultado final, volveremos a demostrarnos quienes somos, unos tipos con Carácter.

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